martes, 20 de diciembre de 2011

Vida Vegetal




Camino hasta la fotocopiadora para recoger un documento que acabo de imprimir. Es un viaje corto y monótono a través de un paisaje de ordenadores que llega hasta el horizonte. Las llamadas de teléfono son como niños traviesos que rompen el silencio sin mala intención. Hoy algo llama mi atención, ¿cuánto tiempo lleva ahí esa linea de mesas sólo ocupada por plantas? Vida estática, raíces que atan al micromundo de maceta donde la lluvia es tan artificial como la nube-regadera que les da de beber.

Por un instante me pregunto si serán empleados que se transformaron sin que nadie los echara en falta.

Sonrío discretamente al tener ese pensamiento mientras vuelvo hacia mi mesa con una impresión de color en la mano y otra gris en el corazón.

Sentada de nuevo frente a la pantalla siento que a mis dedos les cuesta más trabajo que ayer teclear. Miro mis manos: mañana sin falta debería cortarme un poco estos tallos.







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